Mostrando entradas con la etiqueta órbita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta órbita. Mostrar todas las entradas

1 de abril de 2015

asteroide
La NASA ha revelado nuevos detalles de su futura misión 'Asteroid Redirect Mission' (ARM), en la que una nave espacial extraerá un fragmento de roca de un asteroide para colocarlo en la órbita de la Luna y poder explorarlo de cara a "futuras expediciones tripuladas al espacio profundo y a Marte".

En la misión 'Asteroid Redirect Mission' (ARM), "una nave espacial robótica captará una roca de la superficie de un asteroide cercano a la Tierra para colocarlo en una órbita estable alrededor de la Luna en apoyo al avance del viaje a Marte", reza el sitio web de la NASA. Según los expertos, el procedimiento será útil para demostrar las tecnologías necesarias para el viaje tripulado al planeta rojo y para probar técnicas de defensa contra la amenaza de los asteroidesque se cruzan con la órbita terrestre.
El administrador asociado de la NASA, Robert Lightfoot, sostiene que este proyecto "proporcionará una muestra inicial de numerosas capacidades de vuelo espacial" y que "tendrá un impacto directo sobre la planificación de futuras misiones tripuladas al espacio profundo y para comenzar una nueva era en los vuelos espaciales tripulados".
La NASA ha indicado que seleccionará el asteroide alrededor del año 2019, un año antes de que una nave no tripulada sea lanzada para la citada misión. Se tendrán en cuenta factores como el tamaño, rotación, forma y órbita. Los asteroides candidatos son hasta ahora el Itokawa, Bennu y 2008 EV5. Se prevé que la misión sea puesta en marcha en el año 2020 y se espera llegar al asteroide para explorarlo dos años después "en una nave Orion con dos astronautas, los cuales se pasarán de 24 a 25 días en el espacio".
Asimismo, la NASA indica que la nave espacial ARM pondrá a prueba multitud de capacidades para ayudar a las futuras misiones tripuladas al espacio profundo, inclusive elSolar Electric Propulsion (SEP), que convierte la luz solar en energía eléctrica utilizando paneles solares para después utilizar el poder resultante para activar los átomos cargados para propulsar la nave espacial.



26 de marzo de 2015

No atrapará uno entero al vuelo, sino que recogerá una roca de su superficie a partir de 2020 para, seis años después, traerla a las inmediaciones de nuestro satélite

La NASA pondrá un fragmento de asteroide en la órbita de la Luna
Ilustración de un astronauta, sujetado por los pies, que se prepara para estudiar el fragmento del asteroide

La NASA ha hecho públicos más detalles sobre su plan para atrapar un asteroide al vuelo y llevarlo a algún punto en la órbita de la Luna, un proyecto llamado Asteroid Redirect Mission (ARM). La misión, que se realizará a mediados de la década de 2020 y pondrá a prueba una serie de nuevas capacidades necesarias para futuras expediciones humanas al espacio lejano, como el viaje a Marte, será algo diferente de lo anunciado en un primer momento. Lo más destacado es que la nave espacial robótica sin tripulación no capturará un asteroide entero cercano a la Tierra, sino un bloque o un pedazo grande del mismo. Después, como estaba previsto, lo trasladará a una órbita estable alrededor de nuestro satélite natural para que los astronautas puedan explorarlo.
«Será una demostración inicial de varias capacidades de vuelos espaciales que necesitaremos para enviar astronautas más lejos en el espacio, y con el tiempo, a Marte», dice Robert Lightfoot, administrador asociado de la NASA. «Dará comienzo a una nueva era de los vuelos espaciales».
La agencia anunciará cuál será el asteroide seleccionado a partir de 2019, aproximadamente un año antes de lanzar la nave espacial robótica. Para que un asteroide se considere un candidato válido para la misión, los científicos deben primero determinar sus características, como el tamaño, la rotación, la forma y la órbita. Hasta la fecha, la NASA ha identificado tres candidatos válidos : Itokawa, Bennu y 2008 EV5, pero espera seleccionar uno o dos candidatos adicionales cada año previo a la misión.

Seis años de viaje

Tras su encuentro con el asteroide objetivo, la nave ARM desplegará los brazos robóticos para capturar una roca de su superficie. A continuación, comenzará un viaje de uno seis años para redirigir la roca en órbita alrededor de la Luna. Entonces, llegará el turno de los astronautas, probablemente dos, desplazados en la nave Orión, que realizarán caminatas espaciales, estudiarán la roca y recogerán muestras durante unos 24 ó 25 días.
Como los asteroides están hechos de restos de la formación del sistema solar, las muestras podrían proporcionar datos valiosos para la investigación científica o para entidades comerciales interesadas en la minería de asteroides como futuros recursos.
A lo largo de su misión, la nave espacial pondrá a prueba una serie de capacidades necesarias para las futuras misiones humanas, incluyendo la propulsión eléctrica solar (SEP), que convierte la luz solar en energía eléctrica a través de paneles solares y utiliza la energía resultante para mover una nave espacial. Este método de propulsión puede mover la carga masiva de manera muy eficiente. Aunque es más lento que la propulsión de cohetes químicos convencionales, requiere significativamente menos propulsante, lo que podría reducir los costes.
La nave espacial robótica también pondrá a prueba nuevas técnicas de trayectoria y de navegación en el espacio profundo.

Defensa planetaria

Además, antes de que el fragmento del asteroide se mueva a la órbita lunar, la NASA probará técnicas de defensa planetaria para ayudar a mitigar las amenazas potenciales del impacto de un asteroide en el futuro. Según ha explicado la agencia, la experiencia y conocimientos adquiridos a través de esta operación ayudará a los científicos a desarrollar opciones para mover un asteroide en camino de impactar contra la Tierra si llega a ser necesario.
En 2005, la misión científica Deep Impact de la NASA probaba la tecnología que podría ayudar a cambiar el curso de un objeto cercano a la Tierra mediante un golpe directo con una nave espacial. La misión ARM tiene otra estrategia, una técnica llamada tractor de gravedad. Toda masa ejerce y experimenta la gravedad y, en el espacio, la atracción gravitatoria incluso entre masas de tamaño modesto puede afectar significativamente a su movimiento. Esto significa que encontrándose con el asteroide y manteniendo la órbita en la dirección apropiada, ARM puede tirar lentamente del asteroide sin tocarlo. La eficacia de esta maniobra aumenta si la masa se mueve desde el asteroide a la nave espacial por la captura de una roca.
«Los asteroides son un tema candente», dice Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA. «No sólo porque podrían representar una amenaza para la Tierra, sino también por su valor científico y como un trampolín a Marte».
La NASA ya ha identificado más de 12.000 objetos cercanos, incluyendo el 96% de los asteroides cercanos a la Tierra de más de 1 km de tamaño. La NASA no ha detectado ningún objeto de este tamaño que represente un peligro de impacto con nuestro planeta en los próximos 100 años. Sin embargo, asteroides más pequeños pasan cerca de nosotros y algunos podrían suponer una amenaza de impacto. En 2011, se encontraron 893 asteroides cercanos a nuestro planeta. En 2014, ese número se incrementó a 1.472.



13 de febrero de 2015

El masivo Kepler-432b tiene estaciones extremas y un destino fatal escrito en las estrellas

SABINE REFFERT
Ilustración de la órbita de Kepler-432b (interior, de color rojo) en comparación con la órbita de Mercurio alrededor del Sol (exterior, naranja). El punto rojo en el centro indica la posición de la estrella alrededor de la cual el planeta está orbitando. El tamaño de la estrella se muestra a escala, mientras que el tamaño del planeta se ha magnificado diez veces con fines ilustrativos


Quizás deje de echar de menos el soleado verano en este crudo invierno del hemisferio norte terrestre si le proponen un destino vacacional como el que ahora va a conocer. Se trata de un nuevo planeta, Kepler-432b, descubierto más allá del Sistema Solar por investigadores del Centro de Astronomía de la Universidad de Heidleberg (ZAH) y el Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA) en la misma ciudad. Si pudiera llegar hasta allí, cosa imposible por ahora, se encontraría con un mundo muy raro, uno de los más densos y masivos que se conocen hasta el momento. Tiene aproximadamente el mismo tamaño de Júpiter, pero seis veces su masa. La forma y el tamaño de su órbita también son inusuales: se aleja y se acerca de forma extrema con respecto a su estrella, una gigante roja que, fatalmente, se lo tragará en menos de 200 millones de años. Durante su año, que dura 52 días terrestres, las temperaturas pasan de los 500ºC del invierno a los 1.000ºC del verano.

«La mayoría de los planetas conocidos en movimiento alrededor de estrellas gigantes tienen órbitas grandes y circulares. Con su órbita pequeña y muy alargada, Kepler-432b es un verdadero 'inconformista' entre los planetas de este tipo», dice Davide Gandolfi, del observatorio estatal Königstuhl, que forma parte del Centro de Astronomía, y uno de los descubridores del planeta. La estrella en torno a la cual orbita Kepler-432b ya ha agotado el combustible nuclear en su núcleo y se está ampliando progresivamente. Su radio ya es cuatro veces el de nuestro Sol y será aún mayor en el futuro.
La órbita trae a Kepler-432b increíblemente cerca de su estrella en algunos momentos y mucho más lejos en otros, creando así enormes diferencias de temperatura a lo largo del año del exoplaneta, lo que corresponde a 52 días terrestres. «Durante la temporada de invierno, la temperatura en Kepler-432b es de aproximadamente 500ºC. En la corta temporada de verano, puede aumentar a casi 1.000ºC», afirma Sabine Reffert, también del observatorio Königstuhl.

Desde Andalucía y Canarias

Kepler-432b fue identificado previamente como candidato a planeta por la misión Kepler de la NASA. Desde el punto de vista de la Tierra, el planeta pasa por delante de su estrella, oscureciendo periódicamente la luz estelar y delatando su existencia. Después, los investigadores alemanes utilizaron el telescopio de 2,2 metros en el Observatorio de Calar Alto, en Andalucía, y el Telescopio Óptico Nórdico, en La Palma, para recoger nuevos datos. De este modo, pudieron adquirir las mediciones de alta precisión necesarias para determinar la masa del planeta.
Sin embargo, «los días de Kepler-432b están contados», añade Mauricio Ortiz, estudiante de doctorado en la Universidad de Heidelberg, quien dirigió uno de los dos estudios del planeta. «En menos de 200 millones de años, Kepler-432b será tragado por su estrella anfitriona en continua expansión. Esta podría ser la razón por la cual no encontramos otros planetas como Kepler-432b, astronómicamente hablando, ya que sus vidas son extremadamente cortas».