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23 de marzo de 2015

El Gran Colisionador de Hadrones

Los científicos del CERN vuelven a poner en marcha el Gran Colisionador de Hadrones (GCH). El aparato, que ya encontró el bosón de Higgs en el año 2013, ahora servirá para localizar microagujeros negros que no solo podrán revelar universos paralelos, sino también poner en duda la famosa teoría del Big Bang.
El descubrimiento de dichos microagujeros a cierto nivel de energía es un paso adelante para probar la teoría de 'la gravedad arco iris', según la cual nunca ha existido nada parecido a un punto determinado del comienzo del universo, y que, en realidad, el universo se mueve hacia atrás en el tiempo de manera indefinida.
Suponemos que la gravedad es capaz de filtrarse en otras dimensiones. Si es así, podremos producir agujeros negros en el GCH
La teoría de 'gravedad arco iris' se basa en la suposición de que el efecto de la gravedad sobre el cosmos puede sentirse de forma diferente en relación a la longitud de las ondas de luz.
En cierta medida esta teoría busca conciliar la teoría general de la relatividad de Einstein y la mecánica cuántica.
"Hemos calculado la energía con que esperamos detectar estos microagujeros negros en la 'gravedad arco iris'. Si los detectamos, será cierto que ambos (gravedad arco iris y las otras dimensiones) existen", explica a Phys.org el doctor Mir Faizal, profesor de la Universidad de Waterloo. "Suponemos que la gravedad es capaz de filtrarse en otras dimensiones. Si es así, podremos producir agujeros negros en el GCH", añade el científico.
Esta vez en el CERN se proponen doblar la energía de colisión después de una profunda mejora de las instalaciones realizada durante los dos últimos años. Con el nuevo experimento los científicos esperan encontrar la primera prueba de la existencia de otra realidad fuera de nuestro universo.




25 de febrero de 2015

Resuelven a donde 'desapareció' la antimateria
Un equipo de físicos estadounidenses encuentra en el movimiento del campo de Higgs una posible explicación de por qué existe el universo y por qué casi no queda antimateria, la cual presuntamente apareció en igual cantidad con la materia ordinaria durante el Big Bang.

Una posible razón de la casi completa ausencia de antimateria en el universo y el predominio de la materia visible ordinaria podría residir en los movimientos del campo de Higgs: una estructura especial donde "viven" los bosones de Higgs, afirma un equipo de físicos de la Universidad de California, EE.UU., en un artículo publicado en la revista 'Physical Review Letters'.
El físico ruso-estadounidense Alexander Kusenko y sus colegas de universidad sugieren que, gracias a las propiedades especiales de esta "partícula de Dios", el campo de Higgs habría pasado temporalmente a un estado de energía relativamente inestable durante la primera expansión del universo justo después del Big Bang. Estos 'desplazamientos' del campo podrían provocar la aparición de irregularidades en cuotas de la materia y la antimateria.
Durante una lenta reducción de la energía, el campo de Higgs empezaría a "vibrar" de una manera especial y la dirección de la primera y más poderosa vibración determinaría qué tipo de materia habitaría el universo. Esto se debe a que en este momento la masa de las partículas y antipartículas sería temporalmente diferente, por lo que la formación de un tipo de estas sería fuertemente desacelerada. Posteriormente, las masas de las partículas se equilibrarían, pero la asimetría permanecería para siempre, lo que en realidad observamos hoy en día. 

14 de febrero de 2015

Gran Colisionador de Hadrones


Los científicos dicen que el Gran Colisionador de Hadrones puede producir sus resultados más significativos una vez se concluyan varias actualizaciones y reparaciones el próximo marzo.
Beate Heinemann, uno de los investigadores principales en la gigantesca instalación, señala que quizá se hallen rastros de hipotéticas partículas supersimétricas.
Se trata de versiones mucho más pesadas de partículas subatómicas ya conocidas por los humanos, y la prueba de su existencia puede transformar profundamente nuestra comprensión del universo.
Las partículas existían justo después del Big Bang pero ahora podrían formar materia oscura, la sustancia misteriosa e indetectable que constituye gran parte del universo.
Durante su primera operación, el Colisionador halló pruebas del Bosón de Higgs que explica el comportamiento de otras partículas.


10 de febrero de 2015

Nos permite observar la radiación fósil del Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo

¿Qué se ve en el fondo cósmico de microondas?

La radiación del fondo cósmico de microondas

Hace unos días, saltaba a las páginas de ciencia de los periódicos el desmentido de un importante descubrimiento, el de las ondas gravitacionales, unas alteraciones en el tejido espacio-tiempo que serían la señal de la fulminante expansión del Universo después del Big-Bang. El anuncio del hallazgo había sido hecho en 2014 por investigadores de Harvard, pero un nuevo estudio en el que ha participado la sonda Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA) demostraba que los científicos habían confundido la esperada señal con el polvo galáctico.

Lo que rastrea Planck es precisamente el fondo cósmico de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), que no es otra cosa que la radiación del Big Bang, la gran explosión que dio lugar al Universo hace 13.820 millones de años.

Ese fondo cósmico muestra el Cosmos cuando tenía 380.000 años de antigüedad, jovencísimo en términos astronómicos, antes de que nacieran las estrellas y galaxias, por lo que puede decirse que es un retrato del universo en pañales. Los físicos Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron por casualidad esta radiación en 1964.

Planck ha podido comprobar cómo en el CMB se aprecian pequeñas fluctuaciones en la temperatura que se corresponden con regiones que presentaban una densidad ligeramente diferente en los primeros instantes del Universo: son las semillas de todas las estrellas y galaxias que vemos en la actualidad. Esas fluctuaciones crecieron de forma exponencial durante un breve período de expansión acelerada, concida como el período de inflación. Sin embargo, el último mapa a cielo completo de la luz más antigua del Universo revela que el Cosmos no presenta las mismas propiedades en todas direcciones.


9 de febrero de 2015

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El universo podría haber existido desde siempre, de acuerdo con un nuevo modelo que aplica términos de corrección cuántica para complementar la teoría de la relatividad general de Einstein. El modelo también puede explicar la materia oscura y la energía oscura.

La edad ampliamente aceptada del universo, según las estimaciones de la relatividad general, es de 13.800 millones de años. En un principio, todo lo que existía ocupó un único punto infinitamente denso o, en otras palabras, la singularidad. Despues aquel punto empezó a expandirse hasta desencadenar el Big Bang, considerado el origen del universo, cuenta Science Direct.

Aunque la singularidad del Big Bang surge directa e inevitablemente de las matemáticas de la relatividad general, algunos científicos consideran el asunto problemático, ya que las matemáticas solo pueden explicar lo que sucedió después, y no antes de la singularidad.

Sin embargo, Ahmed Farag Ali, de la Universidad de Benha, Egipto, y Saurya Das de la Universidad de Lethbridge, Canadá, afirman que la singularidad del Big Bang puede ser resuelta por su nuevo modelo, en el que el universo no tiene ni principio ni fin.

Los investigadores usaron la ecuación de Raychaudhuri y las ecuaciones de Friedmann, que describen la expansión y evolución del universo (incluyendo el Big Bang) en el contexto de la relatividad general. El modelo de Ali y Das contiene elementos tanto de la teoría cuántica, como de la relatividad general.

En términos físicos, su modelo describe el universo como lleno de un "fluido cuántico". Los científicos proponen que este líquido podría estar compuesto por gravitones, hipotéticas partículas sin masa que median la fuerza de gravedad.

Para entender el origen del universo, ellos analizaron el comportamiento de este fluido a través del tiempo. Sorprendentemente, encontraron que este no converge hacia la singularidad, sino que, al contrario, el universo parece haber existido siempre. Si bien era más pequeño en el pasado, sostiene Das.