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4 de abril de 2015

La revista BBC Focus resuelve algunas dudas de sus lectores. A continuación, una selección de sus respuestas para curiosos.

El alcohol hace que la gente se preocupe menos por las consecuencias de sus acciones.

Esto se debe al efecto del alcohol en el cerebro.

La corteza prefrontal juega un rol importante en la planificación de nuestras acciones, en cómo establecemos prioridades, e inhibe nuestra conducta impulsiva.

El alcohol interfiere con estas funciones, por eso la gente pierde su capacidad de juzgar correctamente las situaciones y se preocupa menos por las consecuencias de sus acciones.

Así, mucha gente con unas cuantas copas de más malinterpreta las intenciones de los otros y pierde fácilmente el control.

El efecto del alcohol en el ritmo cardíaco también puede ser interpretado como una señal de peligro y esto puede hacernos enfurecer aún más.

Bajos niveles de serotonina y elevados de dopamina también están asociados a la violencia vinculada con el alcohol, pero no todo el mundo se ve afectado de la misma manera.

La mayoría de las personas en riesgo son aquellos que tienen dificultades para controlar su ira y poca empatía.

¿Puede el dinero hacernos felices?

¿Son más felices quienes ganan la lotería?

No. De hecho, un estudio de 2014 de la Universidad de California, en Estados Unidos, descubrió que existe una asociación entre ser muy rico y muy pobre con índices elevados de enfermedad mental.

Esto no quiere decir, necesariamente, que el dinero -o su falta- puedan enloquecerte.

El estudio halló que aquellos con más riego de tener una personalidad narcisista o bipolar tienden a estar más orgullosos de sus logros y están más decididos a conquistar el poder a expensas de sus relaciones personales.

Esta es gente que tiene más probabilidades de hacer mucho dinero. Pero si está demasiado afectada por su desorden mental, puede acabar desempleada o en bancarrota.

Varios estudios también analizaron la felicidad en el largo plazo de personas que ganaron la lotería y descubrieron que estas no eran mucho más felices.

La riqueza repentina puede de hecho impedir que disfrutemos de las cosas simples que solíamos disfrutar, como reírnos de una buena broma o mirar televisión.

¿Es pura coincidencia que el ciclo menstrual coincida con el de la Luna?

El ciclo menstrual de las mujeres tiene solo la misma duración que el mes lunar.

Charles Darwin pensaba que el ciclo menstrual de las mujeres, de 28 días, era evidencia de que nuestros ancestros vivían en la costa y necesitaban sincronizarse con las mareas.

Las fases de la Luna ciertamente afectan el comportamiento de muchos animales.

El cangrejo vulgarmente conocido como "cangrejo violinista", por ejemplo, es más activo durante la Luna nueva y llena porque las mareas son más altas, y por eso sus madrigueras quedan al descubierto por más tiempo.

Pero el ciclo menstrual de las mujeres tiene solo la misma duración que el mes lunar, no está sincronizado con una fase en particular.

Un estudio frecuentemente citado y publicado por el American Journal of Obstetrics and Gynecology en 1980 halló evidencia de una sincronización, pero el efecto es muy leve.

Si coordinar nuestro ciclo reproductivo con el mes lunar trajese beneficios, uno esperaría que otros animales hicieran lo mismo.

Los organgutanes y las comadrejas tienen ciclos de 28 días, pero nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, tienen ciclos de 35 días.

¿Pudo la vida haberse originado en el interior de la Tierra?


La idea de que la vida podría haberse originado en las profundidades de nuestro planeta fue considerada en un momento como una herejía.

La falta de una fuente obvia de energía como la luz del sol, y la presión y las altas temperaturas del interior de la Tierra no parece ser el ambiente ideal para la supervivencia de los organismos subterráneos.

Sin embargo, desde los años 80 se han encontrado bacterias y hongos en perforaciones mineras y en sedimentos marinos a gran profundidad.

Estos organismos obtienen energía de formas curiosas.. Por ejemplo, algunas bacterias toman su energía de las reacciones entre el agua y las rocas.

Se cree que las bacterias han existido en profundidades de varios kilómetros por al menos 30 millones de años.

Lo que no está claro es dónde encajan en la historia de la vida en la Tierra: ¿llegaron hasta allí o son las progenitoras de la vida en la superficie?

Fuere cual fuere la respuesta, esto ha generado esperanzas de hallar vida en Marte.




2 de abril de 2015

La duración del proceso de descomposición varía enormemente según el clima y otros factores.

Algunos creen en la reencarnación, otros en la resurrección del alma y están los convencidos de que la vida se acaba aquí en la Tierra, con la última respiración.

Pero creencias a un lado, ¿sabes qué le pasa exactamente al cuerpo cuando nuestro corazón deja definitivamente de latir?

BBC Mundo te lo cuenta. Pero antes, una serie de indicaciones breves para comprobar que una persona ya ha fallecido.



Para certificar que alguien está muerto, hay que escuchar durante un minuto si su corazón está latiendo y tomarle el pulso también por un minuto, explica Clare Gerada, médica del Colegio Real de Médicos Generales de Reino Unido.

Hay que asegurarse de que no esté respirando y revisar las pupilas con una linterna para comprobar que no responden al estímulo de la luz.

"Si todavía tienes dudas", añade, "puedes frotarle el esternón. Éste es un procedimiento doloroso: si la persona no está muerta, reaccionará en seguida", a causa del dolor.

Rigor mortis

Como tu corazón deja de latir, tu sangre deja de circular, se espesa y se coagula. Al dejar de circular, comienza a acomodarse por el peso de la gravedad en un proceso conocido como livor mortis o lividez post mórtem.
Sin circulación, tu cuerpo comienza a perder temperatura y tus músculos se endurecen, en un proceso conocido como rigor mortis.





Cuando el corazón deja de latir, la sangre deja de circular y se torna más espesa.

"Este proceso suele iniciarse después de 4 o 6 horas, primero en los músculos más pequeños como los de los párpados o la mandíbula, luego le sigue el cuello, y más tarde los músculos más grandes como los brazos o las piernas", le dice a BBC Mundo Carla Valentine, curadora técnica del Museo de Patología Barts de Londres.

"Esto dura entre 36 y 48 horas, dependiendo de una serie de circunstancias. El frío, por ejemplo, puede ralentizar el rigor mortis", explica Valentine.

"Pero si uno tiene fiebre cuando muere”, añade, "se acelera".

Al dejar de respirar, nuestras células ya no se nutren de oxígeno. Sin oxígeno, la mitocondria dentro de las células no puede producir adenosín trifosfato, conocido por sus siglas en inglés como ATP, una sustancia química que cumple una serie de funciones celulares, como explica un video educativo de la Sociedad Química de Estados Unidos.

Y, si tus células no pueden producir ATP, dejan de funcionar.

El turno de las bacterias

Las células muertas comienzan a romperse y a liberar toda clase de sustancias - incluidas enzimas- que crean un ambiente ideal para las bacterias y los hongos, que se incorporan a esta mezcla y comienzan a descomponer el cuerpo.


Durante el proceso de descomposición, las bacterias despiden una gran variedad de derivados químicos. Dos en particular, la putrescina y la cadaverina, ambas de un olor muy desagradable.

También se producen compuestos que contienen azufre que, junto con numerosos gases que comienzan a hinchar el cuerpo temporalmente.

Este proceso de descomposición se ve afectado por numerosos factores. "La regla básica es que, bajo tierra, el cuerpo tarde ocho veces más en descomponerse que fuera de ella", dice Valentine.


Bajo tierra, el proceso de descomposición se vuelve más lento.

Pero puede incluso que no ocurra, si el cuerpo se encuentra en un ambiente seco como el desierto.

En esos casos el cuerpo se momifica y la piel se torna de un color amarronado como si fuera cuero.

"En la era victoriana en Inglaterra, por ejemplo, si una madre paría un niño muerto al nacer y no quería que nadie supiese de su embarazo, muchas veces escondía su cadáver detrás de la chimenea. Años más tarde, se hallaban los cuerpos preservados de los bebés a causa del calor seco", comenta Valentine.

Derribando mitos


Pies
Como el cuerpo se encoge y la piel se marchita, las uñas de los pies y manos dan la sensación de haber crecido unos milímetros.


Un mito muy arraigado es que las uñas y el pelo continúan creciendo al menos un poco cuando uno está muerto.

¿Qué hay de cierto?




Nada, según explica Caitlin Doughty, directora de funerarias de la organización "The Order of the Good Death".

"El cabello crece muy poco cada día. Pero cuando uno muere este proceso se detiene".

"Por miles de años, la gente pensaba que el pelo y las uñas seguían creciendo, porque esa era la impresión que daban los muertos. En realidad, no crecen: da esa sensación porque el resto del cuerpo se encoge".

Es decir, no es que las uñas crezcan, sino que la piel que las rodea se retrae. Y medida que se deshidrata, las uñas van pareciendo un poco más largas.

Lo mismo pasa con la piel de la barbilla de un muerto: se retrae y hace que los vellos sean más prominentes.

La piel de gallina causada por la contracción de los músculos erectores del pelo también contribuye a que parezca que creció la barba.