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16 de febrero de 2015

En momentos importantes, la tensión emocional puede impedirnos recordar. ¿Cómo puede evitarse?

¿Por qué nos quedamos en blanco?
Los momentos de tensión emocional dificultan recordar datos

Cuando nos olvidamos momentáneamente y en el momento más inoportuno de algo que sabíamos, decimos que nos hemos quedado en blanco. Este vacío mental nos asalta en las situaciones más comprometidas: un presentación en el trabajo, un examen, o ante una persona que sabemos que conocemos pero que no podemos ubicar. “Quedarse en blanco es algo que le puede suceder a cualquiera y debe considerarse normal, salvo que se produzca con una gran frecuencia”, explica el doctor Manuel Díaz-Rubio, presidente de honor de la Real Academia de Medicina, en el libro que acaba de publicar: “Los síntomas que todos padecemos”.
Ocurre en momentos de gran tensión emocional, ya sea por un exceso de responsabilidad o porque tiene lugar durante una situación concreta que nos inquieta: una conferencia, un examen, una entrevista de trabajo. Generalmente tiene una corta duración, aunque puede variar.
La clave para salir airosos de la situación es restarle importancia: “Las personas con experiencia saben cómo salir del paso, bien a través de escapes disertatorios o bien distrayendo la atención del público con alguna anécdota o cualquier forma de evitar que los presentes se den cuenta de ello”, explica Díaz-Rubio.
Sin embargo, cuando se produce en medio de un examen escrito, este lapsus de memoria “lleva implícito una pérdida de tiempo quepuede ser capital para el resultado final”, reconoce. Y aquí hay que distinguir si ese quedarse en blanco se debe a la responsabilidad del examen o a un mal conocimiento de la materia.

Tensión emocional

La responsabilidad de estas breves, pero desagradables situaciones, reside en una hormona llamada corticosterona que se libera en los momentos de tensión, miedo o ansiedad. “Se sintetiza en las glándulas suprarrenales y entre otras muchas acciones, bloquea los sistemas de recuperación de información”.
Varias zonas del cerebro se ven afectadas por esta hormona, como el hipocampo, fundamental para recordar, la amígdala, relacionada con las emociones, o la corteza cerebral, que interviene en la recuperación de los recuerdos.
Se ha comprobado que la administración de glucocorticoides antes de una prueba de aprendizaje dificulta la posterior recuperación de los datos. Los glucocorticoides influyen además en el tiempo que puede durar el lapsus de memoria, que en ocasiones puede llegar a los 90 minutos. De ahí que no sea infrecuente que la información que no se pudo recuperar en un examen, salga sin dificultad un par de horas después, al llegar a casa.
Otra recomendación para evitar este mal trago es conocer por qué ocurre, tomar medidas para tranquilizarse, como alguna técnica de relajación, alguna actividad que nos ayude a disipar los nervios, como el ejercicio. Pero sobre todo, lo fundamental, aconseja Díaz-Rubio es tener un conocimiento exacto y profundo de lo que se va a decir.

12 de febrero de 2015

Una melodía puede desbaratar nuestra memoria, especialmente cuantos más años cumplimos

¿Es bueno escuchar música mientras trabajamos?
Un joven escucha música mientras trabaja con el ordenador

La música resulta un bálsamo para el alma. Ayuda a muchas personas a relajarse cuando tratan de concentrarse en una tarea. Esa es la parte positiva, pero si usted es de los que acostumbra a ponerse delante del ordenador con los auriculares puestos, debe saber una cosa: no ayuda a memorizar aquello a lo que se está presentado atención, especialmente a medida que envejecemos.

Esta es la principal conclusión de un estudio elaborado por el Instituto de Tecnología de Georgia (EE.UU.), que desafió a un grupo de adultos jóvenes y mayores a tratar de recordar una serie de nombres mientras escuchaban música. Los participantes universitarios no tuvieron problemas, la melodía no afectó a su rendimiento, pero los mayores recordaban un 10% menos de nombres cuando escuchaban música de fondo en vez del silencio.

Los investigadores del Georgia Tech querían replicar la vida cotidiana, porque la música y el ruido de fondo están en todas partes. Su estudio examinó los efectos sobre la memoria asociativa, lo que incluye la posibilidad de relacionar un nombre con una cara y recordarlo.

Los participantes del estudio observaron una serie de caras y nombres y se les preguntó si la persona tenía pinta de llamarse con ese nombre. Los rostros se mostraron de nuevo unos minutos más tarde. Los participantes tenían que determinar si las combinaciones de nombres y caras eran las mismas que antes. A veces, los voluntarios hicieron la prueba en silencio. Otras veces se escuchaba música ambiental o rock no lírico, como canciones poco conocidas de Eric Clapton, Jefferson Airplane y Rush.

Concentración y memoria asociativa

«Ambos grupos de edad estaban de acuerdo con que la música era una distracción», dice Sarah Reaves, responsable del estudio. «Pero sólo los adultos mayores bregaban de verdad con la música de fondo». Los investigadores vinculan los resultados con el fenómeno que permite a la gente centrar su atención exclusivamente en una conversación en una fiesta, incluso mientras está rodeada de múltiples conversaciones o de música a todo volumen.

«Los adultos mayores tienen problemas para ignorar los ruidos irrelevantes y concentrarse», dice Audrey Duarte, quien supervisa el Laboratorio de Envejecimiento en el Georgia Tech. «La memoria asociativa también disminuye con la edad. A medida que envejecemos, es más difícil recordar qué nombre corresponde a una cara o dónde tuvo lugar una conversación».

Reaves señala que el estudio podría ayudar a los trabajadores en los centros asistenciales de mayores en la medida que planifiquen actividades. «Deben ser conscientes de su entorno. Tal vez los empleados deben apagar la música durante las actividades de aprendizaje», explica. «Del mismo modo, los adultos mayores que tienen dificultades para concentrarse durante una reunión con compañeros de trabajo en una cafetería, por ejemplo, deben programar reuniones en lugares más tranquilos». Y un consejo: «Cuando la gente se pierde mientras conduce, lo mejor es apagar la radio».

10 de febrero de 2015

El vino ayuda a mejorar la memoria y el humor en la tercera edad
El vino tinto ayuda a suprimir las alteraciones en el hipocampo, las cuales provocan problemas de memoria, aprendizaje y alteraciones en el estado de ánimo relacionados con la edad.

El vino tinto mejora la memoria y el humor en la segunda madurez y en la tercera edad, afirma un nuevo estudio de científicos de varias instituciones estadounidenses y publicado en la revista 'Nature'. El trabajo revela que la razón de esa propiedad estriba en un componente presente en la piel de las uvas rojas, el resveratrol. Se trata de una fitoalexina o compuesto antimicrobiano natural que tiene propiedades antiinflamatorias y angiogénicas, es decir, que ayudan a formar los vasos sanguíneos.
El estudio realizado en ratones en edad avanzada muestra que el tratamiento con resveratrol mejoró las funciones de aprendizaje, memoria y humor. Además, los ratones presentaron mayor desarrollo neurogenético y microvascular. El resveratrol puede modular la plasticidad del hipocampo y suprimir la inflamación crónica de bajo nivel en el mismo, que son las causas principales de las alteraciones perjudiciales de dichas funciones.