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4 de abril de 2015

 Hubble saca fotos de 'fantasmas' tras exploción radioactiva

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha descubierto señales de un pasado remoto: los brillantes arroyos de gas, similares a inmensos bucles verdes, ionizados por quásares que ya no existen.

El telescopio espacial Hubble, que va a cumplir próximamente 25 años en servicio, sacó fotos de ocho objetos espaciales poco habituales, que brillan con un color verde, informa la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). Estos objetos son 'los restos' de una explosión radioactiva de quásares que brillaban en el transcurso de su vida, pero luego desaparecieron.
Los quásares, una de las formaciones más luminosas de nuestro universo, son centros galácticos activos, que rodean los agujeros negros supermasivos. Cuando un quásar empieza a emanar enormes dosis de radiación se pueden observar dichos 'rastros verdes'.
 Hubble saca fotos de 'fantasmas' tras exploción radioactivaspacetelescope.org
 Hubble saca fotos de 'fantasmas' tras exploción radioactivaspacetelescope.org
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El primero de estos 'fantasmas' fue descubierto por la astrónoma aficionada y profesora neerlandesa Hanny Van Arkel en el año 2007. 



5 de marzo de 2015


El fenómeno prueba un efecto predicho por la Teoría General de la Relatividad hace 100 años y arroja luz sobre la distribución de la materia oscura

Los cuatro puntos amarillos forman la Cruz de Einstein

Un equipo de astrónomos ha observado por primera vez, con eltelescopio espacial Hubble de la NASA, no una sino cuatro imágenes de la explosión de una estrella lejana, una supernova, que estaba directamente detrás de un conjunto de enormes galaxias, cuya masa es tan grande que deforma el espacio-tiempo. Esto forma una lupa cósmica que crea múltiples imágenes de la supernova, un efecto predicho por la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein hace 100 años. Las imágenes múltiples se organizan alrededor de la galaxia elíptica en un patrón en forma de cruz llamado Cruz de Einstein.
Los científicos están entusiasmados con el hallazgo, ya que supone una especie de experimento colosal. «Podemos probar algunas de las preguntas más importantes acerca de la teoría de la relatividad de Einstein a la vez, es como matar tres pájaros de un tiro», dice Brad Tucker, de la Universidad Nacional de Australia (ANU).
Durante los últimos cincuenta años, los investigadores han tratado de dar con un fenómeno similar, que finalmente ha sido observado durante la búsqueda de galaxias distantes que lleva a cabo la Universidad de California, Berkeley.
El afortunado descubrimiento no solo permite probar la teoría de la relatividad, sino que da información sobre la fuerza de la gravedad, y la cantidad de materia oscura en el Universo. La materia oscura, al contrario de lo que ocurre con la ordinaria, la que todos conocemos, no puede ser vista directamente, pero se cree que constituye la mayor parte de la masa del Universo.
Debido a que el efecto gravitatorio del cúmulo de galaxias magnifica la supernova, que normalmente estaría demasiado lejos para ser vista, lo que se conoce como una lente gravitacional, proporciona una ventana al pasado profundo. «Es una reliquia de una época más simple, cuando el Universo todavía estaba desacelerando. Podemos utilizar eso para averiguar cómo la materia oscura y la energía oscura han influido en el Cosmos», explica Brad Tucker, de la Universidad Nacional de Australia.

Como trenes por diferentes vías

La galaxia elíptica y su agrupación, MACS J1149.6 + 2223, se encuentran a 5.000 millones de años-luz de la Tierra, y la supernova se sitúa detrás, a 9,3 millones de años-luz de distancia. Aunque los astrónomos han descubierto docenas de cuásares y galaxias multiplicados en varias imágenes, nunca habían visto una explosión estelar resuelta de esta manera. «Fue una auténtica sorpresa», dice Patrick Kelly, de Berkeley, autor principal del estudio que aparece en la revista Science con motivo de la celebración del centenario de la teoría general de la relatividad de Einstein.
Las cuatro imágenes captadas por el Hubble de la supernova aparecieron con pocos días o semanas de diferencia. Esto es porque cada imagen toma una ruta diferente a través del laberinto de la materia oscura de la agrupación y llega en un momento distinto.
Las distintas trayectorias de la luz de la supernova son análogas a varios trenes que salen de una estación al mismo tiempo. Todos viajan a la misma velocidad y con destino a la misma ubicación, pero cada tren toma una ruta diferente y la distancia para cada uno de ellos no es la misma. Algunos trenes viajan sobre las colinas, otros a través de valles y otros rodean las montañas. Debido a que los trenes recorren pistas de diferente longitud a través de distintos terrenos, no llegan a su destino al mismo tiempo. Del mismo modo, las imágenes de la supernova no aparecen al mismo tiempo, porque parte de la luz se retrasa por viajar alrededor de curvas cerradas por la gravedad de la densa materia oscura en el cúmulo de galaxias. Otra imagen de la supernova aparecerá dentro de diez años, según los investigadores

20 de febrero de 2015

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La vida del Sol y otras estrellas similares llega a su fin con una poderosa e instantánea explosión y no con la lenta formación de una nebulosa planetaria, asegura un equipo de astrónomos del Instituto de Astrofísica de Andalucía, España.

"Dentro de millones de años, el Sol agotará su combustible nuclear y se inflará hasta convertirse en un gigante rojo y expulsará gran parte de su masa. El resultado final será una enana blanca rodeada de una brillante nebulosa planetaria", explicaron los investigadores en su estudio publicado en la revista 'Astrophysical Journal'.
Tras las observaciones de la moribunda estrella IRAS 15103-5754, en la constelación Circinus, los científicos descubrieron que astros similares al Sol no experimentan una prolongada agonía, sino que mueren 'al instante', en términos astronómicos. "A pesar de que todas las estrellas de menos de diez masas solares sufren este cambio, aún no conocemos muchos detalles de esta breve pero importante etapa final en su vida", agregaron.

10 de febrero de 2015

Nos permite observar la radiación fósil del Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo

¿Qué se ve en el fondo cósmico de microondas?

La radiación del fondo cósmico de microondas

Hace unos días, saltaba a las páginas de ciencia de los periódicos el desmentido de un importante descubrimiento, el de las ondas gravitacionales, unas alteraciones en el tejido espacio-tiempo que serían la señal de la fulminante expansión del Universo después del Big-Bang. El anuncio del hallazgo había sido hecho en 2014 por investigadores de Harvard, pero un nuevo estudio en el que ha participado la sonda Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA) demostraba que los científicos habían confundido la esperada señal con el polvo galáctico.

Lo que rastrea Planck es precisamente el fondo cósmico de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), que no es otra cosa que la radiación del Big Bang, la gran explosión que dio lugar al Universo hace 13.820 millones de años.

Ese fondo cósmico muestra el Cosmos cuando tenía 380.000 años de antigüedad, jovencísimo en términos astronómicos, antes de que nacieran las estrellas y galaxias, por lo que puede decirse que es un retrato del universo en pañales. Los físicos Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron por casualidad esta radiación en 1964.

Planck ha podido comprobar cómo en el CMB se aprecian pequeñas fluctuaciones en la temperatura que se corresponden con regiones que presentaban una densidad ligeramente diferente en los primeros instantes del Universo: son las semillas de todas las estrellas y galaxias que vemos en la actualidad. Esas fluctuaciones crecieron de forma exponencial durante un breve período de expansión acelerada, concida como el período de inflación. Sin embargo, el último mapa a cielo completo de la luz más antigua del Universo revela que el Cosmos no presenta las mismas propiedades en todas direcciones.