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26 de febrero de 2015

Las imágenes del fenómeno fueron captadas en 2012 por un grupo de astrónomos aficionados

Materia Oscura - Una misteriosa nube sobre la superficie marciana

El fenómeno registrado en la superficie marciana de momento, no ha podido ser explicado por los científicos. Un grupo de investigadores analiza ahora las características de esta nube atípica, cuya presencia a una distancia inusitada de la superficie de Marte, podría interferir en las maniobras de aerofrenado de los satélites.
La existencia de este penacho desafía los conocimientos actuales sobre la atmósfera marciana, las implicaciones de este descubrimiento, en el videoblog, Materia Oscura.

18 de febrero de 2015

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Un equipo internacional de astrónomos ha determinado que hace 70.000 años una estrella recientemente descubierta pasó a través de la Nube de Oort. De esta forma se convierte en el cuerpo celeste que más cerca ha estado del Sistema Solar.

Un equipo internacional de astrónomos de EE.UU., Europa, Chile y Sudáfrica ha publicado un estudio en 'Astrophysical Journal Letter' que revela que hace 70.000 años un sistema binario de estrellas (compuesto por una enana roja de baja masa y una enana marrón), bautizado como 'estrella de Scholz', atravesó la distante Nube de Oort del Sistema Solara aproximadamente a 52.000 unidades astronómicas de distancia (0'8 años luz). Esta cifra supone una distancia cinco veces más cercana de lo que se encuentra la antigua estrella considerada más próxima, la llamada 'Próxima Centauri', situada a 4'2 años luz, informa 'The Telegraph'.
A raíz del descubrimiento de la estrella de Scholz, los científicos procedieron a estudiar la velocidad radial y tangencial, con lo que pudieron retroceder en el tiempo y reconstruir la trayectoria de la misma. Estas mediciones se realizaron utilizando espectrógrafos y telescopios tanto en Sudáfrica como en Chile.
"El pequeño movimiento tangencial y la proximidad inicial indicaron que era más probable que la estrella se moviera hacia un futuro encuentro cercano con el Sistema Solar o ya lo había hecho y se alejaba", cuenta Eric Mamajek, autor principal del estudio. Actualmente este sistema binario de estrellas se encuentra a 20 años luz.

16 de febrero de 2015

El penacho, cuyo origen aún no está aclarado, alcanzó los 250 km sobre la superficie marciana y se pudo ver durante diez días

W. JAESCHKE. /UPV/EHU/GRUPO DE CIENCIAS PLANETARIAS/CSIC


En marzo de 2012, astrónomos aficionados tomaron imágenes de una misteriosa nube que emergía al amanecer en el borde del disco deMarte. El fenómeno alcanzó una altura excepcional, de entre 200 y 250 kilómetros sobre la superficie y se pudo ver, aunque solo durante el amanecer marciano, durante unos diez días. Nunca antes se había observado un fenómeno semejante a tanta altura en el planeta.
Científicos de la Universidad del País Vasco y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) decidieron investigar las imágenes y comprobaron que el penacho alcanzó los 500 kilómetros de extensión horizontal, determinando su brillo en diferentes longitudes de onda. Los resultados aparecen publicados en la revista Nature.
En la tenue, fría y seca atmósfera de Marte, los vientos arrastran y elevan el polvo desde la superficie hasta los 50 kilómetros de altura. En su seno se forman delgadas nubes de cristalitos de hielo y dióxido de carbono, el principal componente de la atmósfera marciana, que en ocasiones alcanzan, como máximo, alturas de unos 100 kilómetros. Las naves espaciales que orbitan el planeta han recogido el proceso.
Pero el nuevo fenómeno no tiene, de momento, explicación. Por un lado, podría tratarse de una inusual nube, que, de acuerdo con su brillo, estaría formada por cristalitos de 0,1 micras de tamaño (una diezmilésima de milímetro). Sin embargo, para que se pudieran formar cristales de agua a 200 km de altura, la temperatura debería caer más de 50°C (100°C si fueran de dióxido de carbono) respecto a lo que predicen los modelos actuales.

Una aurora marciana


«Otra posibilidad sería que el penacho fuera producido por aurora, ya que en la región de Cimmeria, donde se registró, existe una intensa anomalía magnética que podría canalizar las partículas cargadas provenientes del exterior y excitar la emisión», explica Agustín Sánchez-Lavega, del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV/EHU, en un comunicado del CSIC. «Sin embargo, esto implicaría una emisión unas 1.000 veces más potente que la de las auroras terrestres, lo que es inviable. Ambas hipótesis, aun siendo las más plausibles, parecen imposibles por cuanto desafían nuestro conocimiento actual de la atmósfera marciana», continúa.

Miguel Ángel López Valverde, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, hace notar que si se confirma que este tipo de fenómenos ocurren con regularidad en Marte, «sin duda tendrían gran importancia, más allá de los aspectos teóricos». Según explica, una de las consecuencias inmediatas sería revisar las órbitas de las misiones espaciales y la posible exposición a fenómenos de este tipo, «porque es justo a esa altura donde se realizan las delicadas maniobras de aerofrenado de los satélites artificiales en órbita alrededor de Marte, con el consiguiente riesgo para cualquier misión planetaria».
Curiosamente, tras unas jornadas sin ser detectado, el penacho se observó de nuevo varios días en abril. Paralelamente, buscando en el archivo de imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble, los científicos han encontrado imágenes de mayo de 1997 en las que se observa la presencia de una nube semejante en latitudes ecuatoriales. En este caso, no pudieron determinar su altura con precisión, pero sí medir con más detalle su reflectividad, lo cual les ha servido para indagar en la naturaleza del fenómeno.
Los investigadores proseguirán la búsqueda y estudio de estas raras nubes marcianas con observaciones desde la Tierra y las naves en órbita.


15 de febrero de 2015

Nube de Smith

Según datos recogidos por el telescopio Green Bank, una gigante nube de hidrógeno colisionará con nuestra galaxia, lo que provocará un impresionante estallido de estrellas.

Una enorme nube de hidrógeno se dirige a toda velocidad hacia la Vía Láctea y el impacto será inevitable, informa 'Science News', citando los últimos datos recogidos por el telescopio Green Bank de la Fundación Nacional de Ciencia de EE.UU. El objeto, que por sus características se parece a un cometa, se llama nube de Smith y avanza a una velocidad de 828.000 kilómetros por hora.
La nube contiene suficiente hidrógeno para formar un millón de estrellas iguales que el Sol. Los astrónomos calculan que golpeará el disco de la Vía Láctea en unos 30 millones de años y producirá un tremendo estallido de formación de estrellas. Muchas de ellas tendrán una gran masa y dejarán de existir rápidamente, explotando como supernovas.
Los resultados de la observación de este objeto refuerzan la idea de que el espacio entre las galaxias no es vacío. Según el astrónomo Jay Lockman, está lleno de "raras nubes que parecen tener su propia vida".


11 de febrero de 2015

El hallazgo, que nos recuerda al mundo ficticio de Star Wars, muestra cómo algunas estrellas nacen «unidas» para siempre

Observan por primera vez la formación de un sistema con cuatro soles
Ilustración de la nube de gas donde se forma el sistema múltiple de estrellas

Como en Tatooine, el mundo ficticio de «Star Wars», hay otros planetas en cuyos cielos también brilla más de un sol. En los últimos años, los astrónomos han descubierto varias de estas joyas celestes, absolutamente reales (¡incluido un planeta con cuatro soles!) y creen que pueden ser muchas más. Ahora, por primera vez, un equipo de la Universidad de Manchester, la de John Moores de Liverpool, y otras instituciones de todo el mundo, ha observado uno de estos sistemas de múltiples estrellas en el mismo momento de su creación. En concreto, se trata de una nube de gas situada a 800 años luz de la Tierra en la que se «fabrican» tres soles a un tiempo y otro ya está más maduro. Los resultados de la investigación, publicados en la revista Nature, también permitirán conocer mejor cuáles fueron los orígenes del Sistema Solar.

La nube de gas Barnard 5 (B5), situada en la constelación de Perseo, contiene una joven protoestrella y tres densas bolsas de materia que colapsarán en estrellas dentro de 40.000 años. De estas cuatro estrellas, los astrónomos creen que tres pueden formar un sistema estable. «Este tipo de sistemas multi-estrellas son muy comunes en el Universo. Piense en el Tatooine de 'Star Wars', donde hay dos 'soles' en el cielo», dice el profesor Gary Fuller, del Centro Jodrell Bank de Astrofísica, en la Universidad de Manchester. «De hecho, casi la mitad de todas las estrellas se encuentran en este tipo de sistema».

Observar un sistema similar en sus primeras etapas de formación ha sido un desafío para los científicos desde hace mucho tiempo, pero ahora se ha conseguido gracias a observatorios como el Very Large Array (VLA) en Nuevo México, el Green Bank de West Virginia, y el James Clerk Maxwell (JCMT) en Hawái, todos en EE.UU.

Unidas por la gravitación

Cuando el equipo echó un vistazo a B5 para mapear las emisiones de radio de moléculas de amoníaco, descubrió que los filamentos de gas en la nube están fragmentandos, y esos fragmentos están empezando a contraerse para formar estrellas adicionales que se convertirán en un sistema de estrellas múltiple. Y así lo creen porque estas condensaciones de gas «están unidas gravitacionalmente», explica Jaime Pineda, del Instituto de Astronomía de la ETH Zurich, en Suiza, director del proyecto. «Esta es la primera vez que hemos sido capaces de demostrar que un sistema tan joven está gravitacionalmente unido», subraya.

Este mecanismo se une a otros propuestos para producir sistemas estelares múltiples, como la fragmentación del núcleo principal de gas, la fragmentación dentro de un disco de material orbitando alrededor de una estrella joven, y la captura gravitatoria.

Las condensaciones en B5 que producirán las estrellas se extienden de una décima parte a más de un tercio de la masa del Sol. Sus separaciones van desde 3.000 a 11.000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

Los astrónomos creen que cuando las estrellas cobren cuerpo, formarán un sistema estable binario. Las otras dos estrellas, sugieren, serán expulsadas del sistema.