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24 de marzo de 2015

En unos miles de millones de años, pronto en términos cosmológicos, el Cosmos dejará de expandirse y comenzará a encogerse

Físicos predicen el colapso «inminente» del Universo
Un grupo de físicos ha propuesto un mecanismo de "colapso cosmológico" que predice que el Universo dejará pronto de expandirse y colapsara sobre sí mismo, borrando la materia como la conocemos. Sus cálculos sugieren que el colapso es "inminente", del orden de unas pocas decenas de miles de millones de años más o menos, un periodo corto desde el punto de vista cosmológico.

En un artículo publicado en la revista Physical Review Letters, los físicos Nemanja Kaloper de la Universidad de California, Davis, y Antonio Padilla, de la Universidad de Nottingham, han propuesto el mecanismo de colapso cosmológico y analizado sus implicaciones, que incluyen una explicación de la energía oscura.

"El hecho de que estamos viendo ahora la energía oscura podría ser tomado como una indicación de muerte inminente, y estamos tratando de mirar los datos para poner algunas cifras de la fecha final", ha dicho Padilla a Phys.org. "Las primeras indicaciones sugieren que el colapso entrará en funcionamiento en unas pocas decenas de miles de millones de años, pero todavía tenemos que verificar adecuadamente esto".

El punto principal de este trabajo no es tanto el momento exacto en que el universo va a terminar, sino el mecanismo que puede ayudar a resolver algunas de las preguntas sin respuesta en la física. En particular, por qué el universo se está expandiendo a un ritmo acelerado, y si es la energía oscura lo que causa esta aceleración.

Estas preguntas están relacionadas con el problema de la constante cosmológica: que la densidad de energía del vacío del Universo predicha causa que la expansión sea mucho mayor que lo que se observa.

"Creo que hemos abierto un nuevo enfoque a lo que algunos han descrito como "la madre de todos los problemas de la física", a saber, el problema de la constante cosmológica", apunta Padilla. "Es demasiado pronto para decir si va a resistir el paso del tiempo, pero hasta ahora ha resistido el escrutinio, y no parece abordar la cuestión de las contribuciones de energía de vacío del modelo estándar, y la forma en que gravitan".

El mecanismo de colapso se basa en investigaciones previas de los físicos sobre el secuestro de la energía del vacío, que proponían abordar el problema de la constante cosmológica. La dinámica del secuestro de energía del vacío predice que el universo colapsará, pero no proporciona un mecanismo específico de cómo se producirá el colapso.

De acuerdo con el nuevo mecanismo, el universo se originó bajo un conjunto de condiciones iniciales específicas para que evolucionase naturalmente a su estado actual de aceleración y continue en el camino hacia el colapso. En este escenario, una vez se dispara el 'gatillo' del colapso, lo hace en un período de "rollo lento" que provoca la expansión acelerada que vemos hoy. Con el tiempo, el universo dejará de expandirse y llegará a un punto de inflexión en el que comienza a encogerse, que culminará con un Big Crunch.

Actualmente, estamos en el período de expansión acelerada, y sabemos que el universo tiene aproximadamente 13.800 millones de años de edad desde el Big Bang. Para el nuevo mecanismo teorizado, el periodo de expansión acelerada debe durar por lo menos hasta este momento. El tiempo de colapso se puede retrasar por la elección de una inclinación apropiada, que en este caso, es una pendiente que tiene un valor positivo muy pequeño, alrededor de 10-39 en la ecuación de los científicos. La pendiente muy gradual significa que el universo evoluciona muy lentamente.




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Un equipo internacional de físicos ha propuesto un mecanismo de 'colapso cosmológico' que predice que el Universo "de forma inminente" dejará de expandirse para colapsar sobre sí mismo en un llamado 'big crunch', destruyendo la materia tal y como se nos manifiesta hoy en día.

Un equipo de físicos, formado por Nemanja Kaloper de la Universidad de California en Davis (EE.UU.) y Antonio Padilla de la Universidad de Nottingham (Reino Unido), ha publicado un estudio en la revista especializada 'Physical Review Letters' que revela el descubrimiento de un nuevo mecanismo de 'colapso cosmológico' a partir de una explicación de la energía oscura, informa el portal científico Phys.org.  
Así, los investigadores sostienen que el Universo dejará su vertiginosa dinámica de expansión y llegará a un punto de inflexión en el que comenzará a encogerse, el cual culminará en un 'big crunch', colapsando sobre sí mismo. Los cálculos de los científicos sugieren que este colapso es "inminente" y que tendría lugar en el orden de unas pocas decenas de miles de millones de años, lo cual se considera un periodo corto desde el punto de vista cosmológico.
"El hecho de estar observando en la actualidad energía oscura puede ser considerado como una señal de muerte inminente, y estamos tratando de analizar los datos para poner algunas cifras en la fecha final", explica Padilla, añadiendo que "las primeras indicaciones sugieren que el colapso entrará en funcionamiento en unas pocas decenas de miles de millones de años, pero aún tenemos que verificar esto adecuadamente".



2 de marzo de 2015

El mayor acelerador de partículas del mundo calienta motores tras dos años de reparaciones. Halló la «partícula de Dios» y ahora busca la materia oscura

El LHC se despierta para comenzar la caza del Universo más desconocido

En febrero de 2013, y tras el histórico descubrimiento del bosón de Higgs, la última pieza del Modelo Estandar de la Física, el mayor acelerador de partículas del mundo fue «desconectado» para ser sometido a una complicada y larga «operación quirúrgica». Durante los dos últimos años, en efecto, prácticamente todos los sistemas y experimentos del LHC han sido mejorados, aumentados, actualizados y perfeccionados. Durante su segunda fase de actividad, que comienza ahora, el gran acelerador será capaz de alcanzar energías de colisión de hasta 13 TeV (teraelectronvoltios), prácticamente el doble de la potencia de la fase anterior (7-8 TeV). Y eso implica que podrá cruzar, por vez primera, una puerta hacia terrenos absolutamente desconocidos.
La cacería, pues, se reanuda. Y con objetivos mucho más ambiciosos que cualquiera de los conseguidos hasta ahora. ¿La razón? El bosón de Higgs era, hasta cierto punto, una consecuencia lógica de todo lo que ya se sabía. De alguna forma, el Higgs «tenía que existir» para que el Modelo Estandar, el «catálogo» de todo lo que se sabe sobre los componentes de la materia, fuera válido. La existencia del Higgs fue predicha hace ya décadas, igual que muchas de sus características. Su «casilla» en el Modelo Estandar ya existía y se trataba de ser capaces de encontrar, en los experimentos del LHC, una partícula que encajara con las predicciones teóricas.

En las puertas de la nueva física

Pero ahora la cosa es muy diferente. De hecho, las nuevas capacidades del gran acelerador suponen, por primera vez, la posibilidad de adentrarse en un terreno totalmente nuevo y desconocido. Ni siquiera los físicos más brillantes se atreven a asegurar qué podría haber «al otro lado», ni qué clase de sorpresas nos encontraremos al cruzar el umbral de lo que muchos ya denominan «nueva Física». «Lo más excitante -dice por ejemplo Rolf Landua, físico del CERN- es querealmente no sabemos lo que vamos a encontrar».
No olvidemos que el Modelo Estandar es una teoría que explica (y con grandes éxitos, por cierto), solo la materia ordinaria, esa de la que está hecho todo lo que podemos ver, desde nosotros mismos a los planetas, estrellas y miles de millones de galaxias que existen «ahí fuera». Sin embargo, la Física sabe también que la suma de toda esa materia visible apenas si da cuenta de algo menos del 5 por ciento de la masa total del Universo. Lo cual nos deja con un enorme 95 por ciento del que aún no sabemos prácticamente nada.

Ahí está, por ejemplo, la materia oscura, esa «otra» forma de materia que, a diferencia de la ordinaria, no emite ningún tipo de radiación y resulta, por lo tanto,indetectable para cualquiera de nuestros instrumentos. Conocemos su existencia solo por los efectos gravitatorios que provoca en la materia ordinaria, la que sí podemos ver, ya que la obliga a moverse de formas que no pueden explicarse solo por la influencia de lo que vemos a su alrededor. Los cálculos más recientes, basados en los movimientos «anómalos» de decenas de miles de galaxias, apuntan a que la materia oscura es cinco veces más abundante que la ordinaria, y que por sí sola da cuenta de cerca de otro 24 por ciento de la masa del Universo. Lo que sumado a «nuestro» 4,5 por ciento supone algo menos del 30 por ciento del total. El restante 70 por ciento resulta, si cabe, aún más misterioso, y los investigadores lo atribuyen a la existencia de una «energía oscura» de la que nada sabemos aún.

Partículas supersimétricas

Durante esta segunda etapa de actividad del LHC, pues, los físicos buscarán pruebas de esa «nueva Física» capaz de explicar, por lo menos, una parte de lo que hay «más allá» del Modelo Estandar. Ya existen algunas ideas al respecto, y quizá la más popular de todas sea la (por ahora hipotética) existencia de partículas «supersimétricas». La supersimetría puede considerarse como una «extensión» del Modelo Estandar.
Conocida como Susy por sus siglas en inglés (Supersymmetry), la Supersimetría es una hipotética forma de simetría del Universosegún la cual las propiedades de las dos familias fundamentales de partículas (fermiones y bosones) podrían estar relacionadas. Los fermiones son las partículas básicas de la materia: quarks (que se unen para formar protones) y leptones (como el electrón), mientras que los bosones (como el fotón) son las partículas que transmiten la unidad mínima de las fuerzas fundamentales de la naturaleza (electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte, fuerza nuclear débil y gravedad).
Si las teorías supersimétricas son correctas, todas las partículas de cada una de las dos familias (fermiones y bosones) deberían tener una «compañera supersimétrica» en la otra familia. De forma que cada fermión tendría una «supercompañera bosón» y viceversa. Todas las «supercompañeras» de los fermiones, pues, serían bosones, y se las conoce por el mismo nombre al que se añade la letra «s» (la «supercompañera» del electrón sería el «selectrón»). De la misma forma, todas las «supercompañeras» de los bosones serían fermiones, aunque en este caso a sus nombres se les añade la terminación «ino» (la supercompañera del fotón, por ejemplo, sería el fotino).
Aunque aún no se ha podido comprobar experimentalmente, la Supersimetría ha demostrado, en teoría, ser capaz de resolver algunos de los problemas a los que se enfrenta la Física, y además proporciona buenos candidatos para explicar la materia oscura. Sin embargo, el hecho de que hasta ahora ningún experimento haya logrado producir partículas supersimétricas ha supuesto que un buen número de físicos piensen que sería mejor abandonar esa teoría y buscar en otra parte. Muchos otros, sin embargo, están convencidos de que en esta segunda etapa, la potencia duplicada del LHC conseguirá, por fin, sacarlas a la luz.

El hallazgo, según ha declarado a la BBC la profesora Beate Heinemann, portavoz del experimento Atlas del LHC «podría producirse este mismo año, tal vez a finales del verano, si tenemos mucha suerte». Algunos apuntan incluso a que la primera partícula supersimétrica en aparecer será el «gluino», la «supercompañera» del gluón, que es la partícula (un bosón) portadora de la fuerza nuclear fuerte, la que permite a los quarks estar unidos para formar protones y neutrones. Los cálculos, en efecto, indican que el nuevo rango de energías del que será capaz el LHC coinciden con los dominios en los que los teóricos creen que el gluino podría manifestarse como producto de las colisiones dentro del acelerador.
También podría aparecer el neutralino, una «superpartícula» que los investigadores han propuesto como firme candidato a ser elprincipal constituyente de la materia oscura. Incluso el bosón de Higgs podría tener su propia partítula supersimétrica, lo cual, en palabras del director general del CERN, Rolf Heuer «puede que esconda muchas puertas cerradas que pueden ser abiertas hacia una nueva Física, a una mejor comprensión del Modelo Estándar... pero también más allá de ese modelo».
Completamente de acuerdo se muestra también el físico británicoStephen Hawking, quien en una reciente conferencia aseguró que «creo que el descubrimiento de las parejas supersimétricas de las partículas conocidas revolucionará nuestra comprensión del Universo».
Por supuesto, también existe la posibilidad de que, después de todo, las partículas supersimétricas finalmente no aparezcan. Y eso es algo con lo que los físicos cuentan. «Entramos en terreno desconocido y todo es posible allí -asegura el físico John Ellis, uno de los diseñadores del LHC-. Descubramos o no la supersimetría, existe el potencial para descubrir todo un espectro de nuevas partículas en el LHC».



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Actualmente, tal y como se descubrió a finales 1990, el universo se encuentra en expansión acelerada de forma creciente y todas las galaxias lejanas se escapan de nosotros más rápido que las cercanas. Esto significa que, de seguir así, "todas ellas acabarán por aproximarse a la velocidad de la luz" y que "hay galaxias en el universo cuya luz nunca llegará hasta nosotros", sostiene un científico español.

"El horizonte de sucesos cosmológico se ve como una gigantesca esfera negra con un tamaño de unas 20.000 veces la distancia que nos separa de la galaxia de Andrómeda. Lo que sucede más allá de este horizonte siempre estará fuera del alcance de nuestros instrumentos", afirma José Luis Fernández Barbón, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en el Instituto de Física Teórica y autor del libro 'Los agujeros negros', en declaraciones al diario '20 Minutos'.
El científico asturiano sostiene que bajo la hipótesis de que la expansión acelerada se mantenga eternamente "acabaremos por tener a todas las galaxias lejanas 'congeladas' sobre nuestro horizonte cosmológico, cada vez más tenues, hasta que los fotones de su luz sean tan débiles que no los podamos detectar" y que en esa situación "la astronomía será poco interesante para nuestros descendientes", ya que para ellos "la Vía Láctea parecerá una isla solitaria en el centro de un universo vacío".
"Vivimos en una época privilegiada, una época en la que todavía podemos echar la vista atrás y divisar las reliquias del Big Bang", sostiene el experto.


25 de febrero de 2015

Descubren un agujero negro superpesado de masa de 12 mil millones de soles
Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto en la constelación de Piscis un agujero negro activo extremadamente grande, equivalente a 12.000 millones de soles. Se trata del cuásar más grande y brillante, que ya existía en la edad temprana del universo.

Este agujero negro gigante 12.000 millones de veces mayor que el Sol ya cuando se originó 1.000 millones de años después del Big Bang producía una cantidad desproporcionada de luz y de energía, según la investigación publicada en la revista 'Nature'.
El descubrimiento de un cuásar tan brillante pone a pruebalas teorías que describen la formación de los agujeros negros en el universo temprano. "¿Cómo  podían crecer tan rápido agujeros negros supermasivos mientras que el universo era tan joven? ¿Cómo interactuaban con la galaxia y el medio ambiente? El cuásar encontrado es un laboratorio único para buscar las respuestas a estas preguntas", comenta Xiaohui Fan, miembro del equipo científico, de la Universidad de Pekín, China.
Los científicos han observado que el cuásar era increíblemente antiguo: Se originó aproximadamente 1.000 millones de años después del Big Bang, existiendo desde hace unos 12.800 millones años. El cuásar es increíblemente brillante, produce más luz y otras formas de radiación que 420 trillones de estrellas similares al Sol.

Tiene una masa equivalente a 12.000 millones de soles y su propia existencia supone un desafío para la Ciencia. Se trata de un agujero negro supermasivo que se formó cuando el Universo apenas tenía 875 millones de años

FOTO: ZHAOYU LI (SHANGHAI ASTRONOMICAL OBSERVATORY)

Tiene una masa equivalente a 12.000 millones de soles y su propia existencia supone un desafío para la Ciencia. Se trata de un agujero negro supermasivo que se formó cuando el Universo apenas tenía 875 millones de años (el 6% de su edad actual) y que se encuentra justo en el centro de un quásar superluminoso. De hecho, ese quásar es el objeto más brillante jamás observado en ese lejano periodo de nuestra historia. El sorprendente hallazgo se publica esta semana en «Nature».
Se cree que todos los agujeros negros supermasivos se formaron al mismo tiempo que las galaxias, hace más de diez mil millones de años en el Universo primitivo. Y se piensa que pudieron alcanzar sus descomunales tamaños a base de «engullir» enormes cantidades de materia de sus alrededores, un proceso de «alimentación» que libera suficiente energía como para ser observado desde la Tierra en forma de objetos extraordinariamente brillantes y que la Ciencia ha denominado quásars (del inglés «quasi stellar objects»). Un quásar, pues, no es más que una nube de material que está siendo engullida por un agujero negro. A medida que el material de la nube acelera hacia su verdugo, atraído por su gravedad, se va calentando cada vez más, hasta hacerse extremadamente brillante y luminoso.
Todas y cada una de las galaxias grandes que vemos hoy a nuestro alrededor albergan en sus centros un agujero negro supermasivo. Los científicos piensan que todos esos grandes agujeros negros se formaron cuando el Universo era aún muy joven, y que al principio sus masas eran pequeñas, entre 100 y 100.000 veces la de nuestro Sol. Con el paso de los miles de millones de años desde su lejana formación hasta la actualidad, sin embargo, algunos de ellos han logrado crecer hasta alcanzar tamaños gigantescos, incluso de miles de millones de masas solares, a base de «devorar» materia de sus alrededores o de fusionarse con otros agujeros negros.
Por eso, los agujeros negros más grandes que se han visto, con masas superiores a los 10.000 millones de soles se encuentran, generalemente, en el Universo más cercano (la porción de Universo en la que nosotros nos encontramos) y reciente. Para darse cuenta de la magnitud de esos auténticos «monstruos espaciales» baste pensar que el agujero negro que duerme en el centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, «solo» tiene entre 4 y 5 millones de veces la masa del Sol.
Pero encontrar un agujero negro supermasivo de 12.000 millones de masas solares en el Universo primitivo (cuando éste apenas tenía 875 millones de años) es algo completamente distinto. De hecho, ninguna teoría actual es capaz de explicar cómo un agujero negro pudo crecer tanto en un tiempo tan escaso.
Xue-Bing Wu, de la Universidad de Pekín y autor principal del estudio, se encontró con el «monstruo» mientras llevaba a cabo un detallado análisis de los objetos más luminosos y distantes del Universo. Lo primero que vio fue un quásar «ultraluminoso» (tanto que emite un trillón de veces la energía del Sol) y cuyo agujero negro central parecía tener un tamaño desproporcionado, algo muy sorprendente sobretodo porque se formó apenas 875 millones de años después del Big Bang, es decir, cuando el Universo apenas tenía el 6% de su edad actual.
El rápido crecimiento de este agujero negro en un tiempo tan relativamente breve desafía las teorías existentes. En palabras de Fuyan Bian, de la Universidad Nacional de Australia y miembro del equipo de Wu, «la formación de un agujero negro tan grande en tan poco tiempo es muy difícil de interpretar con las teorías actuales».
A partir de ahora, los investigadores tratarán de explicar cómo es posible este objeto que, en teoría, no debería de existir. Y buscarán también si se trata de un fenómeno aislado o si, por el contrario, existen más agujeros negros descomunales al principio del Universo.
Al mismo tiempo, sin embargo, el brillo extremo del quásar que envuelve al «monstruo» ofrece a los científicos una oportunidad inmejorable para investigar con gran detalle las condiciones del Universo en aquél distante periodo de su existencia.

Resuelven a donde 'desapareció' la antimateria
Un equipo de físicos estadounidenses encuentra en el movimiento del campo de Higgs una posible explicación de por qué existe el universo y por qué casi no queda antimateria, la cual presuntamente apareció en igual cantidad con la materia ordinaria durante el Big Bang.

Una posible razón de la casi completa ausencia de antimateria en el universo y el predominio de la materia visible ordinaria podría residir en los movimientos del campo de Higgs: una estructura especial donde "viven" los bosones de Higgs, afirma un equipo de físicos de la Universidad de California, EE.UU., en un artículo publicado en la revista 'Physical Review Letters'.
El físico ruso-estadounidense Alexander Kusenko y sus colegas de universidad sugieren que, gracias a las propiedades especiales de esta "partícula de Dios", el campo de Higgs habría pasado temporalmente a un estado de energía relativamente inestable durante la primera expansión del universo justo después del Big Bang. Estos 'desplazamientos' del campo podrían provocar la aparición de irregularidades en cuotas de la materia y la antimateria.
Durante una lenta reducción de la energía, el campo de Higgs empezaría a "vibrar" de una manera especial y la dirección de la primera y más poderosa vibración determinaría qué tipo de materia habitaría el universo. Esto se debe a que en este momento la masa de las partículas y antipartículas sería temporalmente diferente, por lo que la formación de un tipo de estas sería fuertemente desacelerada. Posteriormente, las masas de las partículas se equilibrarían, pero la asimetría permanecería para siempre, lo que en realidad observamos hoy en día. 

11 de febrero de 2015

Teoría de cuerdas
La teoría de cuerdas es un modelo que relaciona todas las fuerzas conocidas en el Universo mediante la representación de la materia y la energía como 'vibrantes cuerdas' unidimensionales. Hasta ahora ha sido cuestionada la demostración de su existencia por los niveles de energía tan extremos y las dimensiones físicas tan minúsculas que maneja.
Según informa el portal Phys.org, un equipo de científicos de la Universidad estadounidense de Towson, en el estado de Maryland, ha ideado la manera de demostrar la idoneidad de la formulación de la teoría de cuerdas inspirándose en cómo Galileo Galilei o Isaac Newton formularon las suyas.
Su forma de probar este modelo, que sirve de marco teórico para relacionar todas las fuerzas conocidas en la física, está basada en la realización de mediciones precisas de las posiciones orbitales de los cuerpos del Sistema Solar (planetas, satélites y asteroides) para intentar encontrar anomalías que desafíen la teoría de la relatividad general de Einstein y el principio de equivalencia y encajen con lo que la teoría de cuerdas engloba. 
En este sentido, los científicos aseguran que la teoría de cuerdas pretende servir de nexo entre las dos teorías probadas pero incompatibles que describen toda la física conocida: la teoría de la relatividad de Einstein y la cuántica de campos. "Lo que hemos identificado es un método sencillo para detectar grietas en la teoría general de la relatividad que podían ser explicadas por la teoría de cuerdas", explica James Overduin, autor principal de la investigación.
Hasta la fecha, no ha sido posible determinar estas características debido a que las variaciones registradas son increíblemente pequeñas, pero los autores del estudio estiman que la medición sí puede ser posible en astros 'pequeños' y cercanos como Tetis o Dione, dos de los satélites del planeta Saturno.

10 de febrero de 2015

Cosmos
Buscar luz en la sustancia más oscura del Universo puede parecer una contradicción, pero un equipo de científicos franceses no puede descartar que la materia oscura y las partículas de luz interactúen ocasionalmente. Es por eso por lo que un nuevo estudio sugiere que este contacto podría crear halos de resplandor visibles alrededor de las galaxias.

Un equipo de científicos del Instituto Astronómico de París, Francia, ha publicado un estudio que indaga sobre la posibleinteracción entre las partículas de fotones de luz con la materia oscura del Universo, sugiriendo que este contacto podría crear halos de luz visibles alrededor de las galaxias. Para ello, los investigadores se han servido del telescopio Dragonfly Telephoto Array y han observado la galaxia Messier 101, informa el portal Space.com. 
"La idea básica [de nuestro trabajo] es simple: ¿podemos decir que la materia oscura sea completamente oscura?", plantea Jonathan Davis, autor principal del estudio. El especialista añade: "Somos conscientes de que la materia oscura existe alrededor de las galaxias, y queremos saber si en caso de que la luz de la galaxia se disperse en la materia oscura, como una nube de polvo, se pueda observar esa luz realmente".
Entre las teorías predominantes referentes a la composición de esta materia destaca la hipótesis de que su composición consta de partículas masivas de interacción débil. Otros como Davis y su equipo, en cambio, basan sus investigaciones en la existencia de partículas cargadas. Aunque la búsqueda del resplandor en la materia oscura no ha producido el resultado esperado, Davis espera que su trabajo sirva de inspiración para otros investigadores. 

9 de febrero de 2015

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El universo podría haber existido desde siempre, de acuerdo con un nuevo modelo que aplica términos de corrección cuántica para complementar la teoría de la relatividad general de Einstein. El modelo también puede explicar la materia oscura y la energía oscura.

La edad ampliamente aceptada del universo, según las estimaciones de la relatividad general, es de 13.800 millones de años. En un principio, todo lo que existía ocupó un único punto infinitamente denso o, en otras palabras, la singularidad. Despues aquel punto empezó a expandirse hasta desencadenar el Big Bang, considerado el origen del universo, cuenta Science Direct.

Aunque la singularidad del Big Bang surge directa e inevitablemente de las matemáticas de la relatividad general, algunos científicos consideran el asunto problemático, ya que las matemáticas solo pueden explicar lo que sucedió después, y no antes de la singularidad.

Sin embargo, Ahmed Farag Ali, de la Universidad de Benha, Egipto, y Saurya Das de la Universidad de Lethbridge, Canadá, afirman que la singularidad del Big Bang puede ser resuelta por su nuevo modelo, en el que el universo no tiene ni principio ni fin.

Los investigadores usaron la ecuación de Raychaudhuri y las ecuaciones de Friedmann, que describen la expansión y evolución del universo (incluyendo el Big Bang) en el contexto de la relatividad general. El modelo de Ali y Das contiene elementos tanto de la teoría cuántica, como de la relatividad general.

En términos físicos, su modelo describe el universo como lleno de un "fluido cuántico". Los científicos proponen que este líquido podría estar compuesto por gravitones, hipotéticas partículas sin masa que median la fuerza de gravedad.

Para entender el origen del universo, ellos analizaron el comportamiento de este fluido a través del tiempo. Sorprendentemente, encontraron que este no converge hacia la singularidad, sino que, al contrario, el universo parece haber existido siempre. Si bien era más pequeño en el pasado, sostiene Das.