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5 de abril de 2015

Pueden tragar materia, pero no destruyen la información que devora

Descubren la forma de «mirar» dentro de un agujero negro

Si rompemos un documento en mil pedazos, siempre habrá una forma de recomponerlo y acceder, por lo tanto, a la información que contenía. Si fragmentamos cualquier otro objeto, incluso si lo quemamos, será posible «interrogarle» después para que nos revele toda o parte de su información. Pero si enviamos información al interior de un agujero negro, ésta se perderá para siempre.
Esto es, por lo menos, lo que los físicos han venido manteniendo desde hace décadas. Los agujeros negros son la última frontera, el punto de no retorno, entidades que que absorben materia (e información), y la evaporan al instante y sin dejar pista alguna de lo que alguna vez hubo en su interior.
Sin embargo, una nueva investigación revela que esta perspectiva podría no ser del todo correcta. Un agujero negro, en efecto, puede tragar materia, pero según acaba de demostrar un equipo de físicos de la Universidad de Buffalo, no destruye la información que devora. El hallazgo, recién publicado en Physical Review Letters, abre una vía totalmente nueva para "ver" lo que sucede en el interior de estos enigmáticos objetos espaciales.
«Según nuestro trabajo -afirma Dejan Stojkovic, primer firmante del artículo- la información no se pierde después de entrar en un agujero negro. Simplemente, no desaparece».
El estudio afirma que las interacciones entre las partículas que emiten los agujeros negros pueden revelar información sobre lo que hay dentro de ellos. Por ejemplo las características del objeto a partir del que el agujero negro se formó, o las de la materia y la energía que hay más allá del horizonte de sucesos, el punto a partir del cual ni siquiera la luz puede regresar.
Según Stojkovic, se trata de un descubrimiento importante porque incluso los físicos que pensaban que la información no se perdía dentro de los agujeros negros se enfrentaban a grandes dificultades a la hora de demostrar matemáticamente el proceso. Pero el nuevo estudio incluye cálculos muy precisos y explícitos que demuestran en qué modo la información puede conservarse.

Paradoja de la pérdida de la información

La investigación, en efecto, da un paso importante hacia la resolución de la «paradoja de la pérdida de la información», un problema que ha perseguido a los científicos durante por lo menos cuatro décadas, desde que Stephen Hawking propuso por primera vez que los agujeros negros irradian energía y que por lo tanto se van evaporando con el paso del tiempo. La idea de Hawking supuso un gran problema para la Física, porque significaba que la información contenida por un agujero negro se perdería para siempre cuando el agujero negro finalmente desapareciera. Y eso es una violación de las leyes de la mecánica cuántica, que establecen que la información debe siempre ser conservada.
En la pasada década de los setenta, Hawking propuso que los agujeros negros eran capaces de irradiar partículas, y que la energía perdida durante este continuo proceso causaría el progresivo «encogimiento» de los agujeros negros y, al final del proceso, su total desaparición. Hawking concluyó además que las partículas emitidas por un agujero negro (que en su honor se llamó «radiación Hawking») no podían proporcionar pista alguna sobre lo que había dentro, lo cual significaba que cualquier información que cayera en un agujero negro se perdería completamente una vez que éste se evaporara.
Aunque Hawking dijo más tarde que se había equivocado y que la información podía escapar de los agujeros negros, el asunto de si y cómo es posible recuperar información de un agujero negro ha seguido siendo tema de agrios debates.
Y es aquí donde entra el trabajo de Stojkovic, que en principio parece aclarar bastante la historia. De hecho, en lugar de observar solo las partículas que emite el agujero negro, el estudio toma también en consideración las sutiles interacciones entre esas partículas. Haciendo eso, los investigadores se han dado cuenta de que es posible para un observador que permanezca fuera de un agujero negro obtener información de lo que sucede en su interior.

Intercambio de «mediadores»

Las interacciones entre partículas pueden ir desde la atracción gravitatoria al intercambio de «mediadores», por ejemplo fotones, entre ellas. Se sabe desde hace mucho que este tipo de relaciones existen, pero la mayoría de los científicos las descartaban por considerarlas poco significativas.
Algo que no ha hecho Stojkovic. «Estas correlaciones -afirma el físico- siempre se han ignorado en los cálculos ya que se pensaba que eran demasiado pequeñas y que no eran capaces de marcar una diferencia significativa. Pero nuestros cálculos muestran que aunque las correlaciones comienzan siendo muy pequeñas, crecen en el tiempo y se vuelven lo suficientemente grandes como para cambiar el resultado».



1 de abril de 2015

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Dos astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) han captado imágenes impactantes del tifón Maysak, que actualmente se dirige a las Filipinas y ya ha dejado cinco víctimas mortales en su camino.

"A juzgar por el ojo del tifón, es el más grande que he visto en mi vida. Parece el agujero negro de una película de ciencia ficción", cita el periódico 'Daily Mail' el 'tuit' del astronauta de la NASA Terry Virts.

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En el inicio de su 'viaje', el Maysak ha sido clasificado como un ciclón de categoría 5, la mayor, por lo que este miércoles se ha declarado el estado de alerta en las Filipinas. Los habitantes y turistas de la costa oriental del país han sido advertidos de que el tifón tocará tierra en algún momento durante las próximas 72 horas.

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De acuerdo con los meteorólogos, durante su avance sobre el océano Pacífico, el Maysak causó la muerte de cinco residentes de las islas Chuuk, en Micronesia, y generó vientos de más de 270 kilómetros por hora cerca de su centro, con ráfagas de hasta 330 kilómetros por hora. No obstante, se espera que se debilite hasta la categoría 2 con vientos máximos de hasta 175 kilómetros por hora cuando llegue a la parte central o septentrional de Luzón, la principal isla de las Filipinas, el sábado o el domingo.

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Según informa el portal meteorológico Accuweather.com, el Maysak ya ha sido considerado uno de los ciclones más fuertes de la historia durante los meses de enero, febrero y marzo.




27 de marzo de 2015

Observan el agujero negro que expele el gas del que surgen las estrellas de la galaxia
Científicos de la Agencia Espacial Europea han observado por primera vez un agujero negro supermasivo que expulsa fuera del centro galáctico el gas del que emergen las estrellas.

Un grupo de investigadores de la Agencia Espacial Europea ha observado por primera vez un agujero negro supermasivo activo en el centro de la galaxia IRAS F11119+3257 que lanza fuera de él el gas del que surgen las estrellas. Los científicos hallaron que los vientos de los agujeros negros gigantes devoran la 'materia prima' de las estrellas en la galaxia, informa 'Nature'.
Los agujeros negros activos se alimentan del gas galáctico que hay a su alrededor y también empujan hacia fuera parte de él con fuertes vientos, explican los investigadores. Ello podría, a su juicio, ser la razón del agotamiento del gas interestelar. Este fenómeno "podría eventualmente afectar a la actividad de las galaxias para la formación de estrellas, ralentizándola o posiblemente extinguiéndola del todo".
Las ráfagas de los vientos tienen una velocidad de aproximadamente un cuarto de la velocidad de la luz alrededor del agujero negro y pueden en un año acabar con gas equivalente a la masa del Sol.



26 de marzo de 2015

La gran nube tres veces la Tierra que se dirigía hacia el monstruoso Sagitario A*, en el centro de nuestra galaxia, sale ilesa del encuentro

Y el agujero negro rechazó su cena
El movimiento de la nube de polvo G2 a medida que se acerca y, posteriormente, se aleja, del agujero negro supermasivo (la cruz) del centro de la Vía Láctea.

El 5 de enero de 2012, un artículo en Nature confirmaba que G2, una nube de gas tres veces mayor que la Tierra y que fue descubierta diez años antes cerca del centro de nuestra galaxia, se dirigía directamente hacia Sagitario A*, el enorme agujero negro que duerme en el centro de la Vía Láctea. Desde ese momento, equipos de astrónomos de todo el mundo siguieron de cerca el avance de la nube hacia lo que se consideraba un final inevitable. Sería la primera vez, además, que los científicos tuvieran la ocasión de observar en directo la "merienda" de un agujero negro.
La máxima aproximación de la nube a Sagitario A* se produjo en mayo del pasado año pero, para decepción y sorpresa de los astrónomos, G2 logró salir prácticamente indemne del encuentro. ¿Cómo fue eso posible? ¿Por qué sobrevivió G2 al voraz apetito gravitatorio de Sagitario A*, un auténtico "monstruo espacial" de 44 millones de km. de diámetro y con más de cuatro millones de veces la masa del Sol?
Ahora, un grupo de investigadores del Observatorio Europeo del Sur (ESO), confirma que el objeto no solo ha sobrevivido, sino que sigue siendo muy compacto y ni siquiera ha sido "estirado" o deformado por la enorme gravedad del agujero negro. Sagitario A*, por su parte, tampoco da muestra alguna de haber incrementado su actividad.

Una joven estrella

Utilizando el Very Large Telescope del ESO, los científicos han llegado a la conclusión de que G2, después de todo, no era una simple nube de gas como se creía. De hecho, es mucho más probable que se trate de una joven estrella en pleno proceso de formación, absorbiendo aún el material que la rodea.
Si G2 fuera solo una nube de gas, Sagitario A*, que duerme en el corazón de la Vía Láctea, nuestra galaxia, debería haberla dispersado a lo largo de toda su órbita, devorando la mayor parte de su materia y emitiendo al mismo tiempo destellos de energía como testimonio de su "almuerzo". Pero no fue así.
Los investigadores, dirigidos por Andreas Eckart, de la Universidad de Colonia, llevan varios años observando el centro galáctico a la espera del acontecimiento, y estuvieron especialmente atentos durante el "período crítico", entre febrero y septiembre del pasado año, justo antes y después de que, como era previsible, Sagitario A* hubiera tomado su aperitivo.



Las manchas se han coloreado para mostrar el movimiento de la nube: el rojo indica que el objeto está alejándose y el azul que el objeto se acerca. La cruz marca la posición del agujero negro supermasivo

Pero las imágenes, tomadas con luz infrarroja, muestran que la nube era igual de compacta antes que después de su máxima aproximación a Sagitario A*, alrededor del cual, además, empezó a girar.
Utilizando el instrumento SINFONI del telescopio, los investigadores pudieron también medir la velocidad de la nube. Cuando se dirigía hacia el agujero negro y antes de alcanzar su aproximación máxima, G2 viajaba, alejándose de la Tierra, a unos 10 millones de km/h. Después de girar alrededor de Sagitario A*, G2 se movía, esta vez hacia nosotros,a 12 millones de km/h.
Monica Valencia, uno de los miembros del equipo, afirma que "fue asombroso ver cómo el brillo de la nube de gas permanecía igual de compacto antes y después de la máxima aproximación al agujero negro".
Además, los investigadores llevaron a cabo una larga serie de mediciones de la polarización de la luz procedente de la región del agujero negro con el instrumento NACO, revelando que el comportamiento de los materiales que rodean al agujero negro y que forman parte de su disco de acreción ni siquiera se inmutaron con la llegada de G2.
Lo cual sugiere que la nube de gas, en realidad, está rodeando un objeto mucho más denso y masivo. Andreas Eckart resume así las conclusiones del estudio: "Estudiamos todos los datos, especialmente el periodo de 2014 en el que se produjo el máximo acercamiento al agujero negro. Y no podemos confirmar ningún estiramiento significativo de la fuente, que desde luego no se comporta como lo haría si no tuviera un núcleo muy denso. Pensamos que se trata de una joven estrella aún rodeada de polvo".




18 de marzo de 2015

Hallan un enorme 'agujero coronal' en el polo sur del Sol

El Sol ha comenzado el año 2015 con un acontecimiento misterioso: en su polo sur ha aparecido un enorme agujero. Este agujero producido en la corona solar es un fenómeno muy infrecuente.
La primera imagen fue capturada el 1 de enero por la NASA y muestra una zona oscura en la parte inferior del Sol.
Los agujeros de la corona solar son zonas donde el campo magnético llega al espacio en lugar de volver a la superficie. Las partículas que se mueven por estos campos pueden abandonar el Sol o quedar atrapadas cerca de la superficie. Esas partículas atrapadas pueden calentarse y brillar, regalándonos hermosas imágenes, explica 'Daily Mail'.
El agujero actual puede permanecer visible durante cinco años o más.
Los agujeros son importantes para nuestra comprensión del clima espacial, ya que son la fuente de un viento tres veces más rápido que en cualquier otro lugar del universo. La velocidad del viento en un agujero en la corona solar puede alcanzar casi 800 kilómetros por segundo.




25 de febrero de 2015

Descubren un agujero negro superpesado de masa de 12 mil millones de soles
Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto en la constelación de Piscis un agujero negro activo extremadamente grande, equivalente a 12.000 millones de soles. Se trata del cuásar más grande y brillante, que ya existía en la edad temprana del universo.

Este agujero negro gigante 12.000 millones de veces mayor que el Sol ya cuando se originó 1.000 millones de años después del Big Bang producía una cantidad desproporcionada de luz y de energía, según la investigación publicada en la revista 'Nature'.
El descubrimiento de un cuásar tan brillante pone a pruebalas teorías que describen la formación de los agujeros negros en el universo temprano. "¿Cómo  podían crecer tan rápido agujeros negros supermasivos mientras que el universo era tan joven? ¿Cómo interactuaban con la galaxia y el medio ambiente? El cuásar encontrado es un laboratorio único para buscar las respuestas a estas preguntas", comenta Xiaohui Fan, miembro del equipo científico, de la Universidad de Pekín, China.
Los científicos han observado que el cuásar era increíblemente antiguo: Se originó aproximadamente 1.000 millones de años después del Big Bang, existiendo desde hace unos 12.800 millones años. El cuásar es increíblemente brillante, produce más luz y otras formas de radiación que 420 trillones de estrellas similares al Sol.

23 de febrero de 2015

Interpretación artística del agujero negro PDS 456, ilustrando la forma esférica de los poderosos vientos.

Astrónomos descubren que las explosiones de vientos de los agujeros negros en el centro de las galaxias son tan intensas que frenan la creación de nuevas estrellas.
Científicos de agencias espaciales internacionales midieron la fuerzas de los feroces vientos con dos telescopios enfocados sobre un agujero negro supermasivo, a 2.000 millones de años luz, catalogado como PDS 456.
El equipo científico también confirmó que estos vientos salen despedidos en todas las direcciones, un concepto que antes no se había podido probar.
La investigación demuestra como ese tipo de agujeros negros afectan la evolución de sus galaxias respectivas.