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13 de marzo de 2015

Japon

Científicos de la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA) han logrado por primera vez transmitir energía a través de microondas a una distancia relativamente grande.

Con ayuda de un transmisor dirigido de alta precisión, los científicos lograron enviar de manera inalámbrica 1,8 kilovatios de potencia a una distancia de 55 metros, un logro nunca antes alcanzado en el mundo. 
Aunque la cantidad de energía enviada no es extraordinaria, teniendo en cuenta que es la cantidad de kilovatios que usa una tetera eléctrica, los científicos esperan que en el futuro esta tecnología ayude a conseguir uno de los más ambiciosos sueños tras la conquista del espacio: suministrar energía eléctrica a la Tierra desde plantas de energía solar que orbiten alrededor del planeta. 
"Es la primera vez que alguien logra enviar casi 2 kilovatios de energía eléctrica por medio de microondas hacia un blanco pequeño utilizando un dispositivo de enfoque estrecho", explicó un portavoz de la agencia espacial citado por AFP.




10 de febrero de 2015

Nos permite observar la radiación fósil del Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo

¿Qué se ve en el fondo cósmico de microondas?

La radiación del fondo cósmico de microondas

Hace unos días, saltaba a las páginas de ciencia de los periódicos el desmentido de un importante descubrimiento, el de las ondas gravitacionales, unas alteraciones en el tejido espacio-tiempo que serían la señal de la fulminante expansión del Universo después del Big-Bang. El anuncio del hallazgo había sido hecho en 2014 por investigadores de Harvard, pero un nuevo estudio en el que ha participado la sonda Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA) demostraba que los científicos habían confundido la esperada señal con el polvo galáctico.

Lo que rastrea Planck es precisamente el fondo cósmico de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), que no es otra cosa que la radiación del Big Bang, la gran explosión que dio lugar al Universo hace 13.820 millones de años.

Ese fondo cósmico muestra el Cosmos cuando tenía 380.000 años de antigüedad, jovencísimo en términos astronómicos, antes de que nacieran las estrellas y galaxias, por lo que puede decirse que es un retrato del universo en pañales. Los físicos Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron por casualidad esta radiación en 1964.

Planck ha podido comprobar cómo en el CMB se aprecian pequeñas fluctuaciones en la temperatura que se corresponden con regiones que presentaban una densidad ligeramente diferente en los primeros instantes del Universo: son las semillas de todas las estrellas y galaxias que vemos en la actualidad. Esas fluctuaciones crecieron de forma exponencial durante un breve período de expansión acelerada, concida como el período de inflación. Sin embargo, el último mapa a cielo completo de la luz más antigua del Universo revela que el Cosmos no presenta las mismas propiedades en todas direcciones.